La directora del ITC Yolanda Reig: «Para nosotros, la electrificación es la solución idónea para la fabricación de baldosas cerámicas»
¿Qué balance puede realizar del ejercicio 2025 para el ITC? ¿Qué hitos destacaría?
El balance del año 2025 ha sido positivo. Quiero remarcar el gran esfuerzo realizado por todo el equipo para, al mismo tiempo, crecer en conocimiento, trasladar los resultados de la investigación del laboratorio a la industria e impulsar la innovación en las empresas. Todo ello con un fin claro: investigar con impacto real.
Durante 2025 destacaría varios hitos, aunque conviene recordar que nuestra labor principal se centra en dar soporte a un sector fundamental para nuestra provincia en sus procesos de innovación. En este año, el 69% de nuestra actividad se ha centrado en este ámbito, trabajando no solo con empresas del clúster cerámico, sino también con las asociaciones empresariales y entidades que lo apoyan.
El primer hito está vinculado con la política de impulsar la transferencia de tecnología desde el centro. En septiembre de 2025 se elevó a público la participación de AICE en TEKINN, constituyéndose la primera spin-off de nuestro centro, con sede en Espaitec, en la UJI. Es un gran reto para el ITC porque cambia nuestra visión de la innovación, pero también es una vía para que resultados de I+D que, por su elevado riesgo o por considerarse todavía poco maduros, no encuentran inversión empresarial, puedan llegar al mercado. Gracias a la iniciativa de inversión REDIT Ventures ha sido posible dar este paso.
El segundo hito ha sido adaptar el conocimiento a las necesidades actuales y reales de la industria. Nuestras líneas prioritarias de investigación en 2025 han sido tres: descarbonización, inteligencia artificial y tecnologías químicas.
En el campo de la descarbonización hemos seguido trabajando en el horno eléctrico de cocción de baldosas cerámicas para verificar los consumo y rendimientos, analizar los perfiles de las emisiones y evaluar la escalabilidad de la tecnología. También estamos trabajando en tecnologías de captura de CO2 gracias al desarrollo de un prototipo de captura con simulación de estas emisiones en concentraciones reales industriales. En la línea de hidrógeno verde, hemos realizado ensayos de combustión con H2 que ha sido generado mediante un electrolizador prototipo ubicado en nuestras instalaciones, desarrollado por una ingeniería y otro centro de I+D. Por último, se ha evaluado el rendimiento de quemadores y se han realizado propuestas de rediseño para mejorar su eficiencia.
Respecto al uso de la Inteligencia Artificial, yo prefiero hablar de ‘gestión del dato’ porque en procesos industriales, antes de trabajar con sistemas inteligentes, hemos de saber qué dato es el relevante, dónde obtenerlo, cómo medirlo y cómo gestionarlo. Muchas empresas industriales tienen datos, pero no una base robusta para decidir: la información está dispersa, hay baja trazabilidad y, por tanto, una mayor dificultad para anticipar desviaciones. En 2025 hemos trabajado en una plataforma de IA agéntica, que supone una evolución desde la interfaz conversacional hacia un sistema capaz de razonar, utilizar herramientas y ejecutar tareas complejas de forma autónoma. Hemos utilizado IA generativa para asistir y acelerar procesos de diseño, y se han realizado desarrollos de modelos que integran datos e ingeniería física convencional mediante el estándar FMU. También hemos aplicado modelos de gemelos digitales en sistemas reales como ascensores, baterías de ion-litio, sistemas hidráulicos o depuración de aguas. Por último, se ha consolidado GAIATEC en ITC, una solución robusta de una IA interna del conocimiento cerámico lista para su transferencia y explotación comercial este año.
La última línea estratégica engloba proyectos de química sostenible, en los que aplicamos técnicas avanzadas de separación y purificación química para la recuperación de metales, como el litio y el cobalto, procedentes de dispositivos electrónicos desechados, y su posterior uso en distintas aplicaciones. Concretamente, hemos trabajado en la regeneración del cátodo de baterías agotadas para vehículos eléctricos, en la obtención de nuevas químicas y en su enriquecimiento. También hemos desarrollado métodos de obtención de grafito con calidad batería para la fabricación de ánodos de electrodos.
El último hito, y probablemente el más importante, es avanzar en el cambio de cultura de la organización. El entorno cambia rápidamente, el sector también y las necesidades de la industria evolucionan de forma constante. Nosotros debemos dar respuesta sin perder la esencia de un centro generador de conocimiento y entidad sin ánimo de lucro, pero implantando una visión de eficiencia más próxima a las necesidades de una empresa. Entre mis objetivos también ha estado implantar un sistema de gobernanza corporativa que integre principios de transparencia, cumplimiento normativo y sostenibilidad. Para ello, en 2025 hemos continuado con nuestro sistema de sostenibilidad corporativa, la renovación del registro de entidades socialmente responsables, el cálculo del impacto social (SROI) y el inicio del proceso de certificación conforme a la ISO 45001.
Respecto a 2026, ¿cuáles son los retos del ITC?
El principal reto es seguir trabajando con y para el clúster cerámico desarrollando proyectos de innovación y actividades al servicio de las necesidades de asociaciones empresariales y empresas, pero además queremos mejorar el valor añadido que ofrecemos a nuestros asociados. Para ello estamos preparando varias acciones que comunicaremos muy pronto.
En relación con la transferencia de tecnología, es necesario disponer de nuevas plantas piloto para desarrollar demostradores más cercanos a la realidad industrial, por lo que estamos tratando de encontrar apoyo por parte de las administraciones. Es imposible llevarlo a cabo sin respaldo financiero público y sin la colaboración de las empresas.
Por otra parte, en 2026 nos vamos a centrar en cuatro líneas prioritarias de I+D: seguiremos trabajando en descarbonización de procesos calorintensivos y en aplicación de inteligencia artificial, intensificaremos los proyectos de cerámicas avanzadas e iniciaremos acciones en el ámbito de la construcción industrializada. Queremos posicionarnos como centro tecnológico referente en cerámicas avanzadas de altas prestaciones para aplicaciones estratégicas, y reforzar nuestra presencia en el ámbito nacional y europeo.
Quiero remarcar que las previsiones de resultados de 2026 son positivas. Estamos trabajando mucho para poder optar a más ayudas en proyectos de I+D+i nacionales, europeos y autonómicos, muchos de ellos, en colaboración con empresas, ya que percibimos que hay interés en participar, y otros centros de investigación.
En el ITC decimos que la innovación ha dejado de ser una opción para convertirse en una herramienta clave de adaptación y resiliencia.
¿Cuáles son las cifras actuales del ITC? Es decir, proyectos en los que colabora (público y privados), fondos económicos captados, etc.
En 2025 hemos llevado a cabo un total de 119 proyectos y servicios privados de I+D+i con 92 empresas y 10 entidades e instituciones, por un importe de 1.969.834,38 euros, mientras que hemos desarrollado 58 proyectos con financiación pública, de administraciones autonómicas, nacionales y europeas que alcanzan los 4.345.314,64 euros. Además de ello, hemos realizado un número de servicios avanzados a empresas que alcanza los 16.913.
Los ingresos por facturación han ascendido a 4.137.039 euros. En suma, 9.174.597 euros en ingresos totales.
A nivel laboral, ¿cómo ha variado la plantilla en el último año? ¿Y en el último lustro? ¿Qué perfiles laborales centran las demandas actuales del ITC?
En 2025 la plantilla asciende a 132 personas, de las cuales 56 son hombres y 76 mujeres. Predominan los perfiles de Ingeniería Química, aunque crecen también los perfiles en Ciencias Ambientales, Arquitectura y Construcción, Matemáticas, Informática, Economía, Diseño, Comunicación y Marketing, entre otras disciplinas. Todo ello responde a las necesidades de la industria y al desarrollo de proyectos de I+D+i alineados con las políticas autonómicas, nacionales y europeas.
En los últimos años la plantilla ha ido aumentando, adecuándose a la ampliación de perfiles. En 2021 trabajaban 111 personas; en 2022, 114; en 2023, 122; y en 2024, 126 al cierre del año. Como se puede ver, la plantilla ha crecido hasta superar actualmente las 132 personas.
¿Cómo valora el apoyo de las administraciones al ITC? Tanto de la Generalitat como de la Diputación. ¿Con el Gobierno hay una relación fluida?
Nuestra relación con las administraciones es estrecha y fluida. Tanto la Diputación Provincial de Castellón como la Generalitat Valenciana, a través de la Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio, además del IVACE+i, forman parte de nuestro Consejo Rector, que es nuestro máximo órgano directivo. El IVACE+i respalda muchos de nuestros proyectos de I+D y, además, mantenemos relación con otras consellerias, como Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, o Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad, debido a proyectos relacionados con estos ámbitos y también a cuestiones regulatorias en las que podemos aportar asesoramiento.
Asimismo, mantenemos relación con el Ministerio de Industria y con el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Hace pocas semanas nos visitó Elisa Rivera, directora general de Planificación, Coordinación y Transferencia de Conocimiento de este Ministerio, quien mostró un gran interés por nuestros desarrollos en materiales cerámicos avanzados, aplicaciones de IA en distintos procesos, recuperación de materias primas críticas y construcción industrializada.
¿Qué opina sobre la descarbonización que afronta el sector cerámico? ¿Los plazos de Bruselas son realistas? ¿Cómo puede ayudar al sector el ITC?
Es cierto que los plazos impuestos por Bruselas son tremendamente exigentes para la industria. Estamos viendo, además, la movilización reciente del sector, que incluso ha establecido alianzas con la industria cerámica italiana para pedir a la Comisión Europea una mayor flexibilidad, porque la transición energética es compleja, más aún en un entorno geopolítico tan cambiante.
Desde el ITC, como centro de investigación, debemos seguir trabajando para impulsar nuevas tecnologías que aceleren este proceso de cambio. Nuestro país y nuestra industria deben aspirar a una mayor autonomía energética; ya sabemos el precio que tiene depender de terceros países. Ahora bien, también somos conscientes de las repercusiones que puede tener acelerar la descarbonización sin el apoyo completo de las administraciones nacionales y europeas. Por ello es fundamental facilitar la transición y la incorporación de estas tecnologías mediante financiación de inversiones, y no bajo las condiciones de los actuales PERTE, que muchas veces no responden a la realidad del sector. La administración debe ser consciente de que aquí ya se han hecho los deberes; ahora le corresponde dar una respuesta para acelerar la implantación de estas tecnologías. De hecho, somos de los pocos sectores termointensivos en España que han probado industrialmente y con éxito tanto la electrificación como el hidrógeno verde.
En la Planta Piloto Hipocarbónica del ITC llevamos años desarrollando estudios e investigando tecnologías para apoyar al sector: la electrificación de hornos, el secado por rayos infrarrojos, el uso de hidrógeno en cocción, la captura de CO2 y otras alternativas como el biogás, cada una en distinta fase de maduración.
Además, seguiremos apoyando al sector en todo lo que necesite mediante informes de viabilidad técnica y económica, de forma que las distintas asociaciones empresariales puedan, en los foros de regulación europea, tomar decisiones basadas en conocimiento riguroso para la elaboración de normativa. Un ejemplo es el apoyo que hemos prestado durante años tanto a ANFFECC como a Ascer para el posicionamiento en sus respectivos BREF o documentos de referencia sobre mejores técnicas disponibles. De igual modo, apoyamos a Asebec en la realización de diversos estudios y proyectos orientados a cubrir la necesidad de adaptar la maquinaria y las empresas de este sector a los nuevos desafíos: integrar la IA, en sus procesos, atender a la descarbonización y ayudarles en la búsqueda de oportunidades de hallar nuevos mercados como la construcción industrializada.
¿Los estudios del ITC apuntan a un mayor potencial de la electrificación de hornos o del hidrógeno verde?
Para nosotros, la electrificación es la solución idónea para la fabricación de baldosas cerámicas. Estamos viendo, además, de forma muy visible en los medios de comunicación, que su implantación en la empresa Equipe Cerámicas está siendo viable y rentable.
En el caso del hidrógeno, es técnicamente viable en la fabricación de fritas. También hemos colaborado en proyectos como H2Frit, coordinado por ANFFECC, que demuestran que esta evolución es posible y exitosa, aunque todavía no resulta rentable desde el punto de vista económico. Pensamos, no obstante, que esta tecnología evolucionará con mayor rapidez de aquí a 2030.
En cuanto a formación, ¿cree que hay suficiente en cerámica? ¿Se necesita una mayor apuesta por parte de las administraciones?
La formación es, evidentemente, clave y siempre hace falta más, pero también necesitamos atraer a las personas más jóvenes a este ámbito, y eso no es sencillo. Las administraciones y los centros de estudio intentan apoyar e implantar enseñanzas que faciliten la incorporación de personal preparado a las plantas de fabricación, con perfiles avanzados que incluyan digitalización, implantación de IA en procesos, análisis de datos, tendencias en tecnología y diseño, y una mejor comprensión de los mercados a los que se dirigen los productos.
Cuando se implantó en la Universitat Jaume I la titulación de Ingeniería Química, sí existía una cierta orientación hacia la tecnología cerámica en los últimos cursos. Actualmente contamos con el Grado en Ingeniería Química de la UJI, que proporciona conocimientos esenciales para trabajar en cualquier sector industrial, incluido el cerámico. Pero, además, desde 2021 contamos con el Máster de Formación Permanente en Tecnología Cerámica de la UJI, en el que participa un número importante de docentes del ITC. En los últimos cinco años lo han cursado 166 personas. Es un máster de excelencia que está ayudando tanto a las empresas como al estudiantado a crecer y a disponer de una formación de calidad para trabajar en el sector cerámico.
