La patronal de la maquinaria cerámica anima a las firmas a buscar alternativas al azulejo

Las consecuencias de la crisis en que vive inmerso el sector azulejero, a raíz de los desmesurados costes del gas, ya se extienden al resto de la economía castellonense. A la espera de que se concreten las ayudas que el Gobierno ha anunciado para aliviar su situación, no son pocas las ramas económicas de la provincia que lo pasan ya mal.

No en vano, el descenso de actividad de la principal industria castellonense ya contagia a sus hermanas. Si ya se conocían las repercusiones para las fritas y esmaltes, estas comienzan a ser evidentes también para los fabricantes de maquinaria cerámica. Pese a las primeras alertas, el primer semestre del año pasado fue todavía bueno para este subsector industrial, aunque ya comenzó a percibir signos de alerta. Pero en la segunda mitad de 2022 la actividad cayó.

 

Menos márgenes y perspectivas negativas

Con ello, el sector prevé cerrar 2022 con una cifra de negocio similar a la de 2021, cuando alcanzó los 438 millones de euros, asegura el presidente de la patronal AsebecJuan Vicente Bono. Pero la cifra es engañosa: «Facturaremos más o menos igual, pero los beneficios no serán los mismos», reconoce Bono. Y es que el alza de precios de la energía, del hierro o de los componentes electrónicos, por poner los ejemplos más sangrantes, van a lastrar a esta industria.

 

Además, y con la caída de pedidos evidente dada la parálisis del sector azulejero, el temor a lo que pueda suceder en el primer semestre de este 2023 se ha extendido entre los fabricantes de maquinaria.

La situación es algo mejor en la industria italiana, que ha comunicado recientemente que ha cerrado 2022 con un alza del 5,2% en su facturación hasta los 2.164 millones de euros; y sobre todo difiere en los pedidos: desde la patronal italiana Acimac señalan que tienen ya proyectos en cartera para los cuatro primeros meses de este año.

 

Mirar al mercado exterior

En esta tesitura, salir al exterior casi se ha convertido en una obligación para las compañías castellonenses. Con el mercado argelino, su principal hasta el estallido de la crisis del Sahara, cerrado a cal y canto, las miradas se dirigen hacia otras partes del mundo. «México y Estados Unidos están tirando; tendremos que ver cómo llegar allí, pero los italianos nos llevan ventaja», reconoce Bono.

Otra posibilidad es la diversificación. Ya hay firmas, como Kerajet o Efi Cretaprint, que lo vienen haciendo en los últimos años con el fin de llevar su tecnología de impresión digital a nuevos clientes de los sectores del textil o el packaging.

 

Nuevas oportunidades

Pero no todos en el sector tienen esa capacidad, así que nuevos desarrollos tecnológicos, como las energías renovables, eminentemente al alza y que están necesitados de mano de obra cualificada, pueden ser una opción, señala el presidente de Asebec.

En este sentido, Bono también incide en que el sector debe investigar en nuevos procesos energéticos, como la captación de dióxido de carbono (CO2) para su utilización posterior en la generación de nuevos combustibles; el aprovechamiento del calor residual de los procesos, algo que no todas las plantas cerámicas cumplen todavía; la depuración de gases o la propia biomasa.

De esta manera, en todo lo que envuelve a la energía «puede haber una oportunidad» y así lo han transmitido desde la patronal Asebec a sus asociados. Nuevas vías de molturación de la arcilla que reduzcan costes también son una opción. Y es que a la maquinaria cerámica castellonense también le toca apretarse el cinturón y reinventarse.

 

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