“Todas las azulejeras producirán con energía renovable”

José Vicente Tomás Claramonte (Vila-real, 1962) es ingeniero técnico industrial por la Universidad Politécnica de Valencia. En el año 1996 diseñó y fabricó su primera máquina herramienta para el sector cerámico. Se trataba de una fresadora de tres ejes específica para el sector que permitía la realización de relieves en la pieza cerámica para el desarrollo del modelaje del producto e incluso el fresado del molde definitivo de aluminio.

En 1999 constituyó la empresa Kerajet SA para el desarrollo de la primera máquina industrial de impresión digital aplicada a la producción cerámica. Una innovación que cambió la forma de ornamentar la decoración cerámica a nivel mundial. En la actualidad, la empresa Kerajet cuenta con delegaciones en Italia, Portugal, México, Brasil y China y tiene más de 3.900 máquinas en funcionamiento en medio centenar de países y en distintos sectores productivos (cerámico, textil, vajilla, tejas, ladrillo, plásticos…).

La empresa ha sido capaz de cambiar los sistemas productivos industriales tradicionales en aquellos sectores en los que ha ido implementando su tecnología 100% española.El próximo paso: la producción cerámica con energía eléctrica.

– Kerajet acaba de presentar un proyecto que supondrá una nueva revolución tecnológica para el sector cerámico mundial: la primera planta cerámica cien por cien eléctrica. ¿Cómo nace este proyecto?

Cuando empezamos hace 22 años nadie pensaba que la impresión digital iba a funcionar, y ahora queremos hacer un nuevo cambio, construir una planta ecológica sin emisiones de CO2 y tenemos una planta piloto para demostrar que eso es posible y esperamos que ahora nos crean un poco más que entonces.

El proyecto se llamará Helioker y será una realidad sí o sí, porque ya hemos hecho pruebas y hemos fabricado piezas cerámicas cien por cien con energía eléctrica, ahora daremos el paso para que el proceso sea industrial. En Kerajet siempre hemos buscado soluciones para cambiar la forma de fabricar cerámica. Hemos demostrado que somos capaces de desarrollar líneas industriales productivas completas, fabricando toda la maquinaria que interviene en el proceso: prensa, soluciones digitales para esmaltación, aplicación de sólidos, colores, decoración y horno de cocción.

En el año 2015 instalamos un planta piloto para pruebas cerámicas y se desarrolló un pequeño horno eléctrico para ver la viabilidad de la cocción eléctrica de piezas porcelánicas. Básicamente por la comodidad para poder encender y apagar el horno de forma rápida y sin tiempos de espera pero manteniendo la eficacia productiva que requieren los sistemas industriales. Con este equipamiento vimos que era viable la cocción de la cerámica con energía eléctrica y, sobre todo, a partir de la incorporación de paneles solares del auto consumo. La revolución tecnológica está en el sistema de cocción 100% eléctrica generada por paneles solares y almacenada por pilas cerámicas.

– ¿Cómo se consigue producir cerámica sin utilizar ninguna energía fósil?

Para la fabricación cerámica se necesitan temperaturas de 1200ºC. Hasta ahora esto se conseguía quemando combustibles con rendimientos por debajo del 30%, estos procesos son muy poco eficientes. En cambio, con la utilización de energía eléctrica se alcanza un 100% de eficiencia en la generación de esas temperaturas. Al utilizar energía solar procedente de paneles solares o de baterías cerámicas no estamos utilizando energías fósiles sino renovables y sin emisión de CO2.

– ¿Es viable la producción industrial cerámica eléctrica para mantener la cuota de mercado del sector en un escenario cada vez más complicado por el alza de competencia?

No sólo es viable, sino que va a ser una necesidad para las empresas si quieren mantener precios competitivos en sus costes de fabricación. Las empresas que dispongan de energía solar se posicionarán claramente por delante de sus competidores. Estas empresas mostrarán el compromiso de su negocio con la sustentabilidad y el medio ambiente y mejorarán su imagen frente a sus clientes. Otro factor a tener en cuenta es la protección económica ante los incrementos del coste de la luz. En un futuro muy breve todas las plantas productivas de cerámica funcionarán con energías renovables y los trabajadores de esas plantas se sentirán motivados por trabajar en un lugar responsable con el medio ambiente y acorde a la mentalidad de las nuevas generaciones.

-¿Cuál será el precio de producción de un metro cuadrado de cerámica con tecnología cien por cien eléctrica?

El objetivo del proyecto Helioker es que al principio el precio del metro cuadrado sólo sea el coste de amortización del equipamiento energético. La inversión inicial se recuperará en los siguientes años. Muchas tipologías de producto van a ser mucho más económicas en cuanto a su fabricación con energía eléctrica (con amortizaciones de equipamiento en 5 años) frente a la cocciones tradicionales con hornos de gas, menos eficaces y más contaminantes.

– ¿En qué plazo puede ser una realidad este proyecto?

El proyecto Helioker es más que una planta energética eficiente. Es un nuevo sistema de fabricación y gestión de producción cerámica. Vamos a construir la primera planta de producción cerámica cien por cien eléctrica con una inversión económica muy importante. Las obras comenzarán de inmediato en unos terrenos de 90.000 metros cuadrados ubicados junto a las instalaciones de Kerajet en Almassora, en el polígono industrial Supoi 8. La planta de fabricación ocupará 50.000 metros cuadrados y será única en el mundo.La planta Helioker estará lista en unos tres años si llega el impulso económico de Europa o en seis si la inversión es totalmente privada.

– ¿Estarán en disposición la mayoría de empresas azulejeras de incorporar esta nueva tecnología?

Todas las nuevas tecnologías que producen un cambio radical en la fabricación de la producción industrial cerámica tradicional tienen una incorporación lenta en el mercado. En unos pocos años esta incorporación tecnológica será una realidad y la gran mayoría del producto cerámico se fabricará en plantas 100% eléctricas por ecologismo, economía, rendimiento y eficacia empresarial.

– ¿Cómo ve el futuro del sector cerámico español?

A corto plazo el futuro se ve muy positivo por el incremento de ventas a nivel mundial gracias al empuje del sector de la construcción, a medio plazo volveremos a ventas similares al año 2019. La crisis ocasionada por la Covid obligará al sector cerámico español a ser más competitivo y que se desarrollen nuevos productos para aumentar su diferenciación y posibilitar el aumento en los márgenes de beneficio comercial. A largo plazo la cerámica va a seguir ganando espacio a otros materiales de revestimiento y seguirá creciendo la demanda. La tecnología nos permitirá hacer mejores productos y el sector cerámico español crecerá de forma importante. La ubicación del clúster cerámico castellonense es la ventaja que nos va a permitir en un futuro crecer al ser la zona en que confluyen las empresas líderes a nivel de fabricación cerámica, de fritas y esmaltes y de maquinaria.

– ¿Cuáles son los principales retos que tendrá que abordar el sector en los próximos años?

En los próximos años el sector cerámico tiene que minimizar los costes de fabricación, sobre todo los costes energéticos y aumentar su eficiencia productiva minimizando stocks y apostando por fabricaciones personalizadas bajo demanda. Ofreciendo productos cerámicos diferenciadores y con valor añadido.

– ¿Cuáles son los principales retos que tendrá que abordar el sector en los próximos años?¿Cómo afectarán los cambios tecnológicos en la industria en cuanto al empleo se refiere?

En las empresas, el porcentaje de empleos directamente asignado en planta de producción está disminuyendo, sin embargo está aumentando el personal asignado a otros departamentos: laboratorios, ingeniería, diseño, logística, administración, comunicación, exportación, atención al cliente, delegaciones, etc. Estos empleos son más creativos y ofrecen la oportunidad de un crecimiento profesional, planteando retos y nuevas oportunidades a las personas que conforman el capital humano de las empresas.

– ¿Se ampliará la brecha dentro del clúster entre grandes grupos empresariales y el resto de empresas?

En el futuro las pequeñas y medianas empresas del sector tendrán que hacer un gran esfuerzo para diferenciarse de los grandes grupos. Ese esfuerzo desde mi punto de vista debería ser en productos especiales, auténticos, más personales, que el producto identifique a la empresa, y buscando nichos de mercado cada vez más exigentes.

– Las exigencias medioambientales y legislativas que determina la Unión Europea, ¿pueden empujar al clúster a la multilocalización? ¿Y a la deslocalización?

La multilocalización es una buena estrategia para competir globalmente pues la fabricación cercana a los puntos de venta mediante filiales extranjeras a nivel internacional ayudan al crecimiento de la red de distribución de las empresas y las ayuda en su expansión a nivel global. Por tanto, la multilocalización es una ventaja lógica que ayuda a la empresas en su competividad y eficacia. Estos entornos también se ven beneficiados por la riqueza social creada por las empresas. En referencia a la deslocalización, hay que evitarla a toda costa pues el traslado de una actividad industrial de un país o región a otro lugar con la finalidad de abaratar costes, repercute directamente en la transferencia de empleos, capital y procesos productivos de un lugar a otro y genera el empobrecimiento en el lugar natal de la actividad. Sería una lástima que la Unión Europea legislaran normas medioambientales que nos obligaran a ejercerla, pero es ahí donde el proyecto Helioker puede ayudar a conciliar la actividad industrial con la conservación medioambiental.

– ¿Qué pasará si no llegan los fondos europeos a todos los proyectos cerámicos que se han presentado, como es el caso de Newecocer?

No lo sé, eso dependerá de las empresas. En nuestro caso, Kerajet cree que el futuro pasa por la fabricación cerámica en plantas como las que presentamos en el proyecto Helioker. Si no tenemos fondos europeos el proyecto se retrasará pero nunca se abandonará porque es el futuro.

– ¿Qué necesita la industria de las administraciones públicas?

Las empresas asumimos como es nuestro deber todos los impuestos asignados a la actividad empresarial: el IVA, el 25% del impuesto de Sociedades, los impuestos regionales y locales y las cotizaciones a la Seguridad Social. Además, conseguimos ingresos debidos a la exportación, generamos empleo y riqueza social en nuestras ubicaciones. El Estado es socio de cada una de las empresas existentes pues es claramente beneficiario de los ingresos que cada una de ellas genera. Siendo así, ¿qué socio no ayudaría a su empresa a crecer y tener más beneficios? Necesitamos ayudas para competir en el mercado internacional, apoyo a las exportaciones como tienen nuestros competidores de otros países, con ayudas y garantías a la exportación, con esto se conseguiría aumentar las ventas en el exterior y aumentar los ingresos de divisas.

Necesitamos normas contables y fiscales adecuadas que ayuden en la modernización de las instalaciones y equipamientos de las empresas y tener la posibilidad de amortizaciones aceleradas para afrontar los cambios tecnológicos tan rápidos que acontecen en la actualidad. En muchas ocasiones el equipamiento se queda obsoleto tecnológicamente y aún no está amortizado y esto es claramente una barrera para la modernización. Para que las empresas crezcan de forma importante necesitamos que no penalicen la reinversión de los beneficios y así nuestras empresas serán cada vez más grandes y competitivas en una economía global que cada vez nos plantea retos más complicados y que sólo con la colaboración de las empresa privada y las administraciones públicas seremos capaces de afrontar.

Entrevista de Berta Ribés publicada en elmundo.es