La economía circular en el sector cerámico

‘Hacer – usar – tirar’: este es el concepto que define el modelo de economía lineal y tradicional que existe hoy en día. Un sistema que se basa en utilizar grandes cantidades de energía y otros recursos baratos y de fácil acceso, pero que ya está llegando a su límite. Por eso, cada vez coge más fuerza la economía circular, una alternativa que apuesta por optimizar la utilización de recursos y evitar y/o minimizar la generación de residuos.

Es más, la economía circular es una de las siete iniciativas emblemáticas que forman parte de la estrategia Europa 2020, que pretende generar un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. De hecho, este nuevo concepto económico está estrechamente interrelacionado con la sostenibilidad ya que se basa en el principio de “cerrar el ciclo de vida” de los productos, los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía.

Pero, ¿cómo afecta este nuevo modelo económico al sector cerámico? Según Josep Giner, en un editorial en Vigilancer.es, es muy importante “reflexionar desde el punto de vista de los distintos actores de la cadena de valor de la cerámica sobre este nuevo paradigma de circularidad y tratar de identificar las oportunidades […]. Hay que empezar a pensar en cerámica circular”.

La economía circular en el sector cerámico

El clúster cerámico, ubicado en su gran mayoría en la provincia de Castellón, como explica Giner, siempre ha crecido y ha evolucionado con los avances industriales, tecnológicos, de diseño, de mercado y también medioambientales.

Él mismo afirma que es importante percibir este cambio hacia la economía circular para “aprovechar la potencia acumulada del clúster para activar recursos de diseño y desarrollo en iniciativas alineadas a esta nueva estrategia EU/internacional”. Y añade, “sería peligroso no percibir esas señales de cambio y perder esta nueva oportunidad hacia un clúster cerámico circular”.

¿Qué significa la economía circular para la cerámica?

Tal y como explica Pepa Casado D’Amato, responsable del Observatorio de Tendencias del Hábitat en otro artículo de Vigilancer.es, la impresión 3D es “una de las tecnologías más interesantes en los próximos años, pues funciona por adición en lugar de por sustracción, con los se generan 0 residuos”.

Por su parte, la Asociación Europea de Industrias Cerámicas ha realizado un informe en el que analiza el ciclo de vida del producto cerámico y cuáles son las vías de trabajo para esta industria en sus diferentes fases. Estas son: eficacia en el uso de recursos, sostenibilidad y uso de recursos naturales, acceso a materias primas, uso del producto y final del ciclo de vida del producto.

Ejemplos de economía circular en el sector cerámico

En el sector cerámico, una de las perspectivas desde la que se puede impulsar la transición hacia la economía circular es la llamada simbiosis industrial, tal y como explica Mónica Vicent en Observatorio Mercado. Este concepto no es más que “el uso que hace una empresa o sector de los subproductos de otros”, entre los que se incluyen residuos, energía, electricidad, agua, logística, instalaciones, conocimiento técnico, etc.

De hecho, tal y como explica Vicent, ya ejemplos de simbiosis industrial en el sector cerámico: la reutilización de los lodos procedentes del proceso de esmaltado (fangos de esmaltado) en la preparación de los soportes cerámicos. En este sentido, las empresas fabricantes de polvo atomizados reciben los lodos procedentes de la sección de esmaltes de los fabricantes de baldosas, así como los restos de material residual generado antes de la etapa de cocción.

Otro ejemplo es el proyecto Sharebox, en el que se ha realizado el establecimiento de sinergias entre empresas del sector cerámico y de otros sectores para desarrollar una plataforma segura para la gestión flexible de los procesos con recursos compartidos. Porque, si es beneficioso para la industria el compartir puntualmente materiales, ¿por qué no lo va a ser el ir más allá y compartir cualquier tipo de recurso?

Mónica Vicent recuerda también que hay muchos recursos que se pueden compartir en el sector cerámico y todavía no se hace como, por ejemplo, tiesto cocido de pasta roja, tintas inkjet usadas y sus envases, logísticas como el transporte y/o el uso compartido de instalaciones, entre otras. Por eso, el sector cerámico está poniendo en marcha su transformación hacia una economía circular aunque aun queda mucho camino por recorrer para repensar y rediseñar el futuro de uno de los sectores más importantes del país.