«En Molde Azul somos asesores y un fiel socio de nuestros clientes; y lo hacemos desde la honradez»

Molde Azul, empresa auxiliar de la potente industria cerámica castellonense y afincada desde sus inicios -hace más de dos décadas- en Onda, respira aún en sus instalaciones ese modelo que la vio nacer en la que el trabajador y el contacto personal con el cliente son parte consustancial de sus avances en el campo de los punzones, cuchillas, moldes cerámicos, placas y resto de accesorios tan vitales para la producción azulejera. Último Premio Pyme Exportadora de la Cámara de Comercio, sus máximos responsables, Pascual Claramonte, y Víctor Salvador, hablan sobre las claves de esa evolución que ha situado a esta empresa como una de las firmas punteras en su sector gracias al celo profesional que imprime en sus productos, la inversión en tecnología, la apuesta por el diseño y por haber sabido mantener esa honradez que le ha servido para ganarse, desde siempre, la confianza de sus clientes.

Lo primero, ¿cómo les gustaría que les presentara?

Pascual Claramonte y Víctor Salvador [se miran y señalan al unísono] Pues como trabajadores convertidos en emprendedores. Aquí formamos un grupo de trabajadores, básicamente.

 

-La empresa ha cumplido más de veinte años… cuéntenme cómo nació y cómo ha sido esta evolución.

Pascual C. – Pues empezamos como sociedad limitada laboral. Éramos un grupo de trabajadores que por diversas circunstancias, en el año 98, nos juntamos y montamos la empresa. En los inicios, ante la falta de capital, capitalizamos el paro que teníamos con el objetivo de poder montar una empresa. Lo normal siempre es que estas ayudas se usen para otros sectores como los servicios, pero nosotros queríamos montar una industria. Éramos ocho socios y gracias a esos inicios hemos ido creciendo como lo hemos venido haciendo.

 

Empezamos estos ocho socios y dos trabajadores más. Con suerte, en dos años éramos más de 25, por lo que tuvimos que dejar de ser sociedad limitada laboral ya que era imposible. Hay que recordar que una de las premisas de esta figura es que todos los trabajadores deben ser socios.

 

-Qué recuerdan de sus inicios…

 

Pascual C. – Hemos estado siempre en Onda, aunque al principio estábamos en otra ubicación dentro de este término municipal. Empezamos, digamos, desde cero, porque no teníamos ni luz ni agua. Pero la cosa nos fue bien y en 2002 nos trasladamos a las actuales instalaciones donde, digamos, empezamos a ser plenamente operativos en esta nueva ubicación a partir de 2003.

 

-Y en este tiempo, ¿qué circunstancias fueron claves en esos primeros momentos para entender la evolución y el crecimiento de Molde Azul?

 

Pascual C. – Pues lo que ha sido clave ha sido la buena salud que siempre ha mostrado el sector y la confianza de los clientes con nosotros, algunos de los actuales clientes vienen confiando en nosotros desde el principio. Es verdad que si no hubiéramos trabajado 25 horas al día [ríe], no hubiera sido posible todo esto. Es a partir de ahí cuando nos ganamos la confianza de otros clientes y así fuimos sumando, afortunadamente.

 

Víctor S.- Desde luego, la fidelidad de los clientes con nosotros ha sido el aspecto más destacado para que podamos crecer, tanto en nacional como en exportación.

 

-¿Y en cuanto a los principales hitos vividos en este tiempo?

 

Pascual C. – Lo más importante al principio fue la adquisición del terreno para levantar la nueva nave. Empezar una empresa y tener claro que querías construir no sin mucho esfuerzo y sacando horas de donde no las hay… pues para nosotros fue clave. Es lo que nos dio ese primer impulso, pero si tienes una meta clara y te esfuerzas, eres perseverante, al final se consigue. A pesar de todo, nosotros siempre hemos confiado en las ayudas de las instituciones. Primero con la capitalización del desempleo, para empezar; luego con el Sepes, con el desarrollo urbanístico en este polígono El Colador de Onda. Digamos que entonces era relativamente fácil montar una empresa.

 

Es verdad que luego, al crecer, lo importante siempre ha sido la unión de todos los trabajadores y el compromiso que siempre han demostrado con la empresa para tirar hacia adelante, desde la honradez y la honestidad. Si no das buen servicio en el sector de la cerámica es muy difícil ganarte la confianza de los clientes. Es un sector muy competitivo y si no das lo mejor, no puedes hacer nada.

 

Otra clave en este tiempo ha sido nuestra especialización en maquinaria y el concepto de trabajo que imprimimos a todo lo que hacemos. Empezamos en 2002 con la primera máquina para hacer cuadraturas y mecanizados de los punzones, que antes se hacían con rectificadoras, y pasamos a fresadoras. Nosotros somos el primer taller que cambiamos la forma de fabricar los punzones.

 

Es decir, ese impulso de nuestra gente de intentar cambiar -pese a los escasos medios- la forma de trabajar e innovar en los productos fue lo que nos hizo crecer. Aplicábamos entonces la I+D necesaria para ir ganando cuota de mercado.

 

Digamos que la necesidad y el compromiso de todos los que formábamos Molde Azul fueron claves para sacar el trabajo adelante. La crisis del 2008 nos hizo abrir los ojos para volcarnos en la exportación y en esos años fue cuando pasamos de ser una empresa local, con trabajadores centrados casi en el ámbito doméstico, para crear una compañía como la conocemos hoy, con 68 trabajadores, que llega a 14 países. Si no hubiéramos tenido ese cambio tan importante seguramente la cosa no nos hubiera salido igual.

 

Víctor S.- Otro hito, desde luego, fue lograr el sello de calidad ISO, con la que llevamos certificados ininterrumpidamente desde el año 2006. Cuando nadie tenía esta distinción en un taller de moldes, nosotros ya la teníamos. Lo hacíamos todo por ese deseo de mejorar desde el propio taller, la oficina técnica, de aplicar los beneficios de la empresa en invertir en mejoras para la empresa. En definitiva, compromiso con la mejora continua.

 

-Permítanme una curiosidad, ¿por qué Molde Azul y no otro color?

 

Pascual C. – [Ríe] Salió de una serie de propuestas iniciales a la hora de registrar la marca. Queríamos algo así como Moldes Azulejos y al final se quedó en Molde Azul. Nos aprobaron ese nombre de un montón de propuestas.

 

Víctor S.-Siempre la imagen corporativa es importante y nosotros ya asumimos un cambio en esto cuando salimos al exterior y desde entonces nos ha ido bien. Recuerdo que nos acogimos en su día al programa Brandex y del PIPE de la Cámara, lo que viene a refrendar nuestro apego a aquellas iniciativas promovidas por las instituciones y que hay que aprovechar, porque todos los recursos son bienvenidos si sirven para fomentar el emprendimiento y la industria.

 

-Háblenme de sus comienzos en este oficio. ¿De dónde vienen?

Pascual C. – Circunstancialmente yo estudiaba COU y me apunté por la noche a un ciclo industrial de FP, porque yo quería estudiar ingeniería. Mientras estudiaba y jugaba al fútbol [ríe] -porque me gustaba mucho el fútbol-, comencé a trabajar en un taller de moldes.

Quizá ésta sea la razón por la que considere muy importante que este periodo de formación de los estudiantes tenga que estar muy vinculado a las empresas. Yo lo he vivido por mí mismo y por lo que he visto a mi alrededor. Es fundamental que la FP y las empresas vayan muy de la mano porque, de esta forma, haremos grandes profesionales en la industria.

Lamentablemente, la formación académica no ha ido siempre en paralelo de la empresa y eso ha creado desequilibrios importantes en materia de empleo. Y los principales perjudicados siempre han sido los chicos y chicas, que no han encontrado el lugar que les corresponde en el mercado laboral. Hay que trabajar mucho para revertir esto y espero que universidades, institutos y empresas sean un todo necesario para abrir nuevas oportunidades laborales.

 

-Sobre el producto que ofrecen, díganme cuáles son sus principales fortalezas.

Víctor S.- Pues el acompañamiento, el asesoramiento continuo al cliente. Es verdad que en este sector nos dejamos llevar por el día a día, que es ya bastante complejo por sí mismo. Pero nosotros asesoramos e intentamos conocer a fondo las necesidades reales que tienen los clientes, tanto las actuales como futuras. Es necesario que sea así. Procuramos ponernos siempre en el papel de nuestros clientes. Ser claros con ellos, compartir sus inquietudes, necesidades, proyectos que tienen en mente… y eso es lo que nosotros hacemos, desde la honradez, que siempre es básica para ganar la confianza necesaria en las relaciones interpersonales y entre empresas.

 

-¿Tan importante es la cercanía y el contacto directo?

Víctor S.- Así es. Es una relación profesional pero que va más allá. Podemos hablar que es la total complicidad con el cliente, que abarca incluso a lo personal. Eso solo es posible si hay confianza, se aporta el mejor producto posible y si se actúa con la honradez necesaria que permita este entorno favorable en las relaciones empresariales. Es decir, somos asesores de moldes y un fiel partner de nuestros clientes.

 

-En los últimos años la industria ha multiplicado sus gamas de productos, formatos diversos… ¿le han complicado mucho la vida los fabricantes de baldosas?

 

Víctor S. – Nos hemos tenido que adaptar. Frente a los formatos casi estándar de otro tiempo, ahora hay mucha diversidad, formatos grandes, etcétera. Esto nos ha llevado a adecuarnos a esta nueva realidad y lo hemos hecho con nuevas inversiones. Es necesario porque, si no inviertes, no puedes dar las soluciones que te pide el mercado.

 

-O sea, que han invertido mucho.

Pascual C. – Desde luego. Crecer en materia de inversión es fundamental para no quedarte atrás y seguir mejorando. Invertir en maquinaria y en personal es algo consustancial en nosotros, porque ese asesoramiento que es tan importante para nosotros requiere de una especialización continua.

 

-Molde Azul destaca, entre otros aspectos, por su firme apuesta por el diseño, pero ¿qué les aporta?

 

Víctor S.- Es verdad, le damos mucha importancia. Para nosotros es fundamental. Si ofrecemos diseño al cliente, le estamos abriendo el abanico para afrontar nuevas posibilidades para su producto.

 

Pascual C. – El diseño aporta valor y lo que hemos hecho ha sido adaptar el diseño, que hace años era tradicional en la cerámica, dándole nuevos toques de singularidad con el fin de que el azulejo sea más uniforme por ejemplo en los biseles, compactación… pensar en un diseño al servicio de la fabricación del molde. Adaptar el molde al diseño y viceversa favorece sustancialmente la propia fabricación del azulejo, lo que sin duda representa una ventaja importante para el cliente.

 

-¿Qué porcentaje de ventas nacionales y exportaciones tienen?

 

Víctor S.- Pues actualmente en torno al 80% nacional, 20% internacional, pero esto varía cada año. Tenemos presencia en el exterior: Norte de África, Ucrania, Turquía, Sri Lanka, Kuwait…

 

Pascual C. – Por otro lado, hay que decir que, desde hace muchos años, colaboramos con otras empresas para llegar más lejos, incluso compartimos un catálogo con Asitec desde hace muchos años porque, aunque es del mismo sector, nuestros productos se complementan muy bien.

Siempre hemos pensado que ir de la mano de otros colaboradores es siempre positivo porque, en definitiva, te permite dar soluciones integrales a los clientes. Puede parecer increíble que haya dos empresas del mismo sector que compartan un catálogo determinado, pero hay que pensar en el cliente y que es una acción que favorece de modo especial a este último.

Siempre hemos sido muy claros y nos ha gustado mucho la cooperación, lo hacemos ya entre los trabajadores, porque venimos de donde venimos y es parte de nuestra manera de entender la empresa.

 

-Ustedes apuestan por la tecnología. ¿Hasta qué punto es clave?

 

Víctor S.- La tecnología es algo básico para nosotros. Somos una empresa que invierte en tecnología desde hace años. Todo lo que sea mejorar en este aspecto es fundamental para nuestra empresa, porque nos ayuda a ser más productivos.

 

Pascual C. – Y esa inversión se produce no solo maquinaria, sino que abarca otras áreas como los programas de gestión, diseño… todo está vinculado a dar la máxima calidad del servicio al cliente.

 

-Díganme, ¿cómo les ha ido o va con la pandemia?

 

Víctor S.-Como a todo nuestro sector. Al principio nos dio un susto grande, porque pensábamos que se paraba todo, pero después nos llevamos una gran sorpresa ya que la industria cerámica no ha parado de invertir y de realizar pedidos. A final del 2020 habíamos incrementado facturación y, lo más importante, que crecíamos en perspectiva de negocio. En los últimos meses hemos crecido mucho aunque somos conscientes de que esto tendrá que frenarse un día, porque el ritmo es importante, pero de momento, la actividad es frenética en el sector.

 

Pascual C. – La pandemia nos ha ayudado a digitalizarnos aún más. Es más, la web la cambiamos hace un año aproximadamente. Entendemos que este proceso de digitalización de la sociedad en general es imparable campo de la digitalización…

 

-¿Y en cuanto a expectativas a corto y medio plazo para el sector?

Pascual C. -La concentración de empresas y el crecimiento de la industria nos llevará a hacer cambios para seguir dando soluciones a nuestros clientes. Es un proceso que está y requerirá nuevas respuestas, nuevas demandas que nosotros deberemos atender. Para eso estamos y para eso queremos estar.

 

-¿Les ha afectado mucho el encarecimiento de las materias primas?

Víctor S.- A todos nos afecta. Nosotros pagamos más del doble en electricidad que hace un año. El acero ha subido un 50% de media… sí, todo está más caro. Es el principal problema que tenemos a corto y medio plazo. Los márgenes se están estrechando, sin duda, y es algo que está afectando a toda la industria. Estamos a la expectativa de qué sucede en los próximos meses.

 

Pascual C. – Por ser críticos, diré que desde siempre se ha tratado de hacer de España un país de servicios y no siempre se ha alentado a la industria, que es un sector que ofrece mucha estabilidad económica, como es el caso del empleo. Creo que hay que fomentar y ayudar a la industria para crear esa economía favorecedora de oportunidades para todos.

 

-¿Qué importancia le dan a las ferias comerciales?

Pascual C. – Más allá de los canales digitales, que son importantes, el principal canal que tenemos de promoción son las ferias. La maquinaria española tiene en estas ferias un gran escaparate para que se la conozca y reconozca en el mundo. Llevamos muchos años acudiendo a las ferias internacionales y para nosotros son básicas para crecer.

 

– Aunque se ha pospuesto a junio, su intención es acudir a Cevisama… ¿qué preparan para esta feria?

Víctor S.- Pues sí, será en junio pero no faltaremos con nuestro stand, que este año cambiaremos un poco. Nuestra prioridad seguirá siendo la atención personalizada y el diseño. Este año queremos llevar a Cevisama dos de nuestras grandes fortalezas como son el diseño y la tecnología mecánica. Llevaremos una placa isostática, algo en lo que venimos trabajando desde hace años, y también las cuchillas de Carbide, que supone una gran ventaja para el sector. Pensamos que esto es el futuro, que todos los moldes irán con este sistema porque supone un gran salto para la industria.

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